22/11/16

..1..

Llegué corriendo porque creía que llegaba tarde.. Con intriga..  Con nervios.. Con ganas de pasar un buen rato con alguien que, por su manera de hablar, de expresarse con palabras, había sembrado la semilla del misterio y la curiosidad en mi cabeza...

Me acercaba y mientras te iba buscando con la mirada.. A pesar de la gente que por allí había rápidamente te encontré, apoyada en la pared, mirando fijamente el móvil escribiendome sobre unos niños odiosos que estaban al lado tuya.

Te saludé, alzas te la cabeza, y dejaste descubrir tus ojos. Nuestras miradas se entrelazaron dejando ver unos ojos expresivos, llenos de vida, de ganas, y de sinceridad. Enseguida los nervios desaparecieron, y una sensación de tranquilidad y una seguridad de que íbamos a pasar una buena tarde recorrió mi cuerpo. No podía creer lo preciosa que eres.

Tu sonrisa, tus gestos y tus detalles me fueron cautivando de una manera especial. Tu acento canario endulzaba mis oídos, y no quería parar de escucharte.

Todo fluyó con naturalidad, menos el tiempo, que decidió correr más rápido aquella tarde fría del martes, dejándonos con sabor a poco, ya que la curiosidad crecía en ambos..

Era hora de volver a casa, y no podía permitir que fueses andando ni en taxi, que menos que ofrecerte acercarte a casa, después de la tarde que habíamos pasado.

Aparqué delante de tu portal y disponíamos a despedirnos. Nos dimos dos besos, pero nos quedamos mirándonos cara a cara, intentando descubrir qué le apetecía a la persona que teníamos en frente. Soy tímido para dar el primer paso, pero supe leer en tu mirada lo que querías, y yo al final me lancé a hacer lo que me apetecía de bastante tiempo atrás.

Desde entonces, cualquier momento, por corto que sea, me parece fantástico para charlar contigo, o desayunar un café con tostadas, o ir a una exposición, o invertirlo en besar tu espalda y perderme en tu cuerpo..

Explorar con mis dedos tus rizos y sencillamente... mirarte

No hay comentarios: